September 9, 2007

La doméstica vida

Siempre creí que las rutinas son aburridas. Nunca he podido mantener una rutina más allá de lavarse los dientes o bañarse. Es decir, me refiero a las rutinas de ir siempre a los mismos lugares por años o hacer cosas en la casa que son siempre iguales por épocas. Pero si lo pienso bien, no es tan cierto que me escapo de eso: ya sea de mañana o de noche, riego el jardín cuando me toca. Y no me molesta porque lo disfruto, me gusta hablar con los rosales cuando se hacen los remolones para darme flores, o contemplar el azul de la flor del romero, que ya he dicho que es indescriptible. Tampoco puedo vivir sin tomar café al levantarme, fuerte y negro como mi conciencia, diría mi madre.

Hace rato, mientras sacaba pan del horno para tomar mi café, escuché la tarabilla de mi lavadora tripa-tripa-tripa-tripa… y me hizo gracia ver cómo podemos hacer que las cosas nos hablen, aunque no tenga sentido lo que dice. Otras veces he intentado encontrar qué palabras me dicen los pájaros en sus gorgeos. Será que siempre ando buscando las palabras. Cuando tienen alas o raíces, cuando se abren como flores o cual fauces, cuando nos adormecen o cuando nos aplastan. Están siempre durmiendo, latiendo, doliendo adentro de nosotros, se alojan en el pecho o el cerebro y hasta en el estómago. Salen por nuestra boca como notas musicales o como lancetas, horrendas o perfumadas a cumplir con el designio que les dimos.

Y esta mañana de domingo doméstico se asoman a este sitio a retozar un poco tripa-tripa-tripa-tripa…tengo que ir a tender ropa. 

Comments »

The URI to TrackBack this entry is: http://lizdurand.blogsome.com/2007/09/09/la-domestica-vida/trackback/

No comments yet.

RSS feed for comments on this post.

Leave a comment

Line and paragraph breaks automatic, e-mail address never displayed, HTML allowed: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong>



Anti-spam measure: please retype the above text into the box provided.