March 12, 2007

Empaque

Comenzamos con muchos ímpetus, tantos que hemos visto que no será tan difícil o tardado empacar todo lo que tenemos. Por lo pronto han quedado los libros, las vajillas, copas, la artesanía y gran parte de la ropa de invierno, así como algunos enseres de cocina.

Pero hoy amanecí pesimista, ví todo el panorama negro y esto empeoró al darnos cuenta de cuánto han subido los costos de las rentas en Ensenada. Esperábamos pagar menos que aquí de renta y al parecer eso no será posible. Por lo pronto falta mucho para que podamos pensar en adquirir una vivienda y por tanto tendremos que seguir rentando. Por consiguiente, nos falta todavía más mudanza, para cuando en verdad podamos comprar algo.

Eso me cansa, al menos en este día. Pensar que aún no es definitiva la mudanza me contraría un poquito, si bien, como ya he dicho antes, mi vida, desde niña, ha estado signada por los cambios: de casa, de lugar, de maridos, de amistades. En fin, parte de la vida y de su aprendizaje. Sé que voy a estar mejor y que nuestro panorama dista de ser negro. Sólo espero mejorar mi humor lo más pronto posible… 

March 9, 2007

VADE RETRO

Al cabo de cinco años aquí, de un sinnúmero de quejas por el clima, la salud, la comida, la gente, en fin, varios etcéteras, estamos en la disyuntiva de volver a Ensenada.

La sola idea de la mudanza me agobia por completo, a pesar de la expectativa de ir a un lugar ya conocido, con amigos, con una hija, con buenos cafés y bares y con gente amigable, cosmopolita y culta. Sé que a pesar de lo bueno de la mudanza habrá momentos agridulces cuando dejemos esta ciudad en la que tan poca gente nos ha acogido. Pero esos contados amigos se convirtieron en nuestros garbanzos de a libra en esta ciudad, y los vamos a extrañar.

 Por lo pronto, mañana toca la primera ronda para recorrer calles consiguiendo cajas para embalar, pues aunque he comenzado a empacar mis libros de arte, luego de diez cajas el estudio ni siquiera se ve medio vacío…siempre lo mismo, lo que más tenemos son libros. Justamente mi hijo me llamó hace poco para preguntar qué hacer con los montones de libros que dejamos en México. Cuesta deshacerse de ellos, algunos más que otros, pero por otro lado no tiene caso andarlos cargando cuando se han leído. Excepto, claro está, los libros de arte.

Bueno, aunque no es seguro, creo que nos libraremos del infernal verano de esta ciudad. Sólo espero que el desajuste mundial del clima no nos alcance en Ensenada. Aunque como quiera, y como dice la canción: "En el mar la vida es más sabrosa".